martes, 15 de diciembre de 2020

Tema 5: Sobre la mediación lingüística

 

¡Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a mi blog. Estas últimas semanas hemos estado aprendiendo un poco más sobre el diseño curricular de las lenguas extranjeras. Ha sido interesante tener la oportunidad de familiarizarnos un poco más sobre las competencias clave y quién decide exactamente qué sobre el sistema educativo: desde el número de horas de una asignatura, sus contenidos, la administración, etc. Esto último no ha sido fácil de conseguir, ya que todavía no tenemos mucho conocimiento sobre las competencias que tiene exactamente cada administración educativa, pero poco a poco vamos aprendiendo. Además, me ha parecido interesante aprender un poco más sobre los currículos de las lenguas extranjeras dentro de la LOE y la LOMCE. Este último mes hemos tenido la oportunidad de ahondar un poco más en los preámbulos de ambas leyes educativas debido al trabajo de otra asignatura, así que ahora me siento más preparada para continuar con este tema.

La semana pasada estuvimos hablando de diferentes aspectos del currículo de la Escuela Oficial de Idiomas y se mencionó la figura del mediador lingüístico. Hace mucho tiempo que escuché hablar por primera vez de la existencia de este tipo de trabajo, pero nunca he tenido la oportunidad de profundizar qué implica exactamente ser un mediador y cómo puede funcionar dentro de un centro educativo. Por eso quería dedicar el espacio de hoy a averiguar un poco más sobre esto.

Está claro que vivimos en una sociedad cada vez más multicultural y con cada vez una mayor afluencia de emigración y refugiados, que huyen de panoramas terribles en sus países de origen. Con una situación así, donde muchas personas solo conocen su lengua materna o como añadido otra lengua (probablemente el inglés o francés, no el español), es esencial la existencia de un mediador lingüístico. Este no solo se encarga de traducir de una lengua otra, sino que deberá conocer la realidad cultural y social del país sobre el cuál se haya formado. Esto se aplica también al contexto educativo. A pesar de que en nuestro país no hay plena concienciación de lo relevante que es esta figura, no cualquier persona bilingüe sirve para hacer un correcto papel de mediador.

Dentro de una escuela, un mediador puede ser especialmente útil sobre todo en el caso de niños cuyos padres desconocen la lengua vehicular del colegio o las costumbres del país en el que residen. En un caso así, el mediador ejerce de punto de encuentro entre los padres y la escuela. No solo le tendrán que traducir, sino intentar llegar a acuerdos sobre la vida escolar de sus hijos que tranquilicen tanto a los padres como al centro y que sean en su completo beneficio. Esto supone que haya una mayor integración en la educación de sus hijos y que la adaptación fluya con mayor facilidad.

El mayor problema al que se enfrenta un mediador lingüístico es que se reconozca su trabajo y que haya recursos en los centros para poder introducir este puesto de trabajo. En la realidad de nuestro país, no sería tan esencial en unas zonas como en otras, pero sin duda es necesario para dar una igualdad de oportunidades a todos esos alumnos que entran sin conocer bien el idioma vehicular de la escuela. No sería justo privarles de la posibilidad de recibir una educación o impedirles desarrollar todo su potencial por no poner los medios suficientes. Ojalá en un futuro cercano esta figura coja cada vez más fuerza.

Gracias a todos por leerme. ¡Hasta la próxima!


Bibliografía consultada

1 comentario:

  1. Ola Vania! Noraboa pola entrada! O certo é que non sabía nada acerca da figura do mediador lingüístico así que agradézoche que dedicaras o teu tempo a falarnos dela. Penso que tes toda a razón cando falas da necesidade destas figuras nos centros educativos, non só polo punto de vista lingüístico, senón, como ben dis, para paliar no maior posible cousas coma o "choque cultural" e axudar na integración do alumnado estranxeiro e na participación e involucracíón das súas familias na súa vida educativa. Figuras coma a dun mediador lingüístico, que poida entender as diferenzas culturais e dos sistemas educativos, son ademais realmente necesarias xa que non só deberiamos primar a adquisición correcta de contidos ou a aprendizaxe da lingua estranxeira, senón tamén a saúde mental do estudantado que poida derivar dunha falta de adaptación á nova cultura e contexo educativo ou problemas de comprensión e de socialización derivados das diferenzas culturais entre o país de orixe e o de destino.

    Unha aperta!

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