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domingo, 24 de enero de 2021

Tema 3: Estrategias de comunicación

En este trimestre, hemos empezado una nueva asignatura llamada “Didáctica de la enseñanza de las lenguas extranjeras”. En el tema 3 hemos profundizado en cómo tratar la comunicación oral y escrita en las aulas, así como fomentar las habilidades comunicativas de los alumnos a la hora de expresarse en una lengua extranjera. Lo que considero más importante destacar es todo el trabajo realizado para comprender en mayor medida el concepto de mediación y poder aplicarlo dentro de las aulas de una forma coherente y correcta. A pesar de que habíamos visto este tema en asignaturas anteriores, es la primera vez que lo tratamos con tanta profundidad y que tenemos la oportunidad de ponerlo en práctica. De hecho, escribí una entrada hace unas semanas sobre la existencia de la figura del mediador en las aulas, que tan interesante y necesaria puede resultar en ciertos contextos educativos y en muchos otros ámbitos. Tanto el MCER como el Companion Volume nos han acompañado en la elaboración de las actividades que explicaré más adelante.

Según el Marco Común Europeode Referencia de las lenguas (MCER), la mediación busca hacer posible la comunicación entre dos o más personas que no pueden comunicarse directamente entre sí. En este caso, el alumno actúa como un canal de comunicación entre otras personas, de modo que puedan entenderse entre sí. A pesar de que la introducción de esta destreza en la Escuela Oficial de Idiomas es relativamente reciente, la mediación en sí misma no lo es. Incluso en clase puede resultar algo común cuando un compañero le explica a otro lo que ha dicho en profesor o lo que han visto en un vídeo en clase.

Para comprender en mayor medida el significado de mediación y cómo aplicarlo de forma práctica mediante actividades, hicimos varias tareas en grupos. Estas consistieron en analizar y realizar actividades de mediación. Todas estas tareas las hicimos con los compañeros, de modo que fue más sencillo realizarlas y también mucho más enriquecedor, ya que cada uno aporta visiones diferentes sobre un mismo tema. Como ya he mencionado, la primera actividad consistió en el análisis de una actividad de mediación y cada grupo tenía un ejercicio diferente. En nuestro caso, era un panfleto de un banco sobre formas de ahorrar, principalmente en la cuesta de enero. Un alumno tiene que explicarle al otro los consejos que se ven en dicho papel, ya que sabe que el otro necesita ahorrar más dinero. En nuestro grupo debíamos decidir para qué nivel es apropiada una tarea así, sobre todo teniendo en cuenta el vocabulario más específico y en qué modo se utilizaba la mediación aquí.

Este tipo de actividades me resultan especialmente interesantes, ya que uno se da cuenta de que el verdadero propósito de la mediación no es la de un traductor o un intérprete, sino que va mucho más allá. En la entrada mencionada anteriormente sobre la figura del mediador en la escuela, se explicaba que un mediador lingüístico debe tener un conocimiento cultural aparte del relacionado con el idioma. Eso es lo verdaderamente importante, porque debemos pasar un mensaje de una persona a otra asegurándonos de que entienda su contenido lo mejor posible. A veces eso requiere adaptarlo al nivel de comprensión de la otra persona, a veces requiere cierta comparación con la cultura de destino... Ese tipo de conocimiento no viene únicamente con el aprendizaje de una lengua, sino que requiere una formación mucho más amplia. En esta actividad, no se trata solo de que un alumno le explique al otro lo que pone en el folleto, sino también de que sea capaz de comprenderlo.

También realizamos una actividad propia de mediación. Resultó muy interesante realizar este proceso en grupos, ya que mis compañeras tenían muy buenas ideas. En nuestro caso, escogimos un vídeo sobre Galicia y en un contexto de un grupo de alumnos de intercambio irlandeses que venían a nuestro colegio, los alumnos debían escribirles una carta comentándoles la información más relevante del vídeo. En este caso, como se puede percibir, también se trata de seleccionar los datos más interesantes sobre lo que queremos contar y explicarlo de forma que quién va a recibir la carta lo pueda entender. En este caso la mediación pasa por la comprensión inicial del vídeo, la selección de ideas más relevantes y plasmarlo en un texto escrito.



En último lugar, preparamos algunas actividades de expresión oral/escrita y comprensión oral/escrita. En nuestro grupo escogimos ponerles a los alumnos un vídeo de una receta de un plato canadiense. Antes del vídeo, les enseñaríamos el resultado del plato final, de modo que los alumnos tengan que pensar en cómo se ha hecho dicho plato y con qué ingredientes. Después de verlo, tendríamos que comprobar si han entendido el vídeo mediante una ficha y luego realizar un debate sobre lo que han acertado y lo que no en la receta. Creemos que es una buena forma de practicar la comprensión oral y al mismo tiempo, fomentar un debate respetuoso entre los compañeros. Aquí podéis ver la actividad que hemos creado.  Nos hemos dado cuenta de que estas actividades llevan mucho tiempo tanto prepararlas como realizarlas en el horario escolar, por lo que hay que pensar bien qué es lo que quieres conseguir.

Personalmente, me ha gustado mucho que estas horas de clase tuviesen una aplicación práctica. Muchas veces entiendes lo que puedes hacer con cierto tipo de actividades, pero no es hasta el momento en el que quieres realizar una cuando te das cuenta de todas las dificultades que realmente surgen. Además, resulta muy interesante ver las ideas que tienen los compañeros y que siempre nos aportan tanto. ¿Y vosotros? ¿Qué pensáis de las actividades que hemos realizado?

¡Nos vemos en la siguiente entrada!


Bibliogafía utilizada:


domingo, 20 de diciembre de 2020

Tema 3: ¿Cómo podemos tratar los estereotipos en la enseñanza?

¡Hola a todos! En esta nueva entrada vamos a hacer referencia a la última clase. El tema consistía en los niveles de referencia del aprendizaje de lenguas y el desarrollo de las competencias. Durante estas horas se hablaron de temas muy interesantes. En primer lugar, pudimos ver la charla TED de la autora nigeriana Chimamanda Ngozi sobre el peligro de una única historia. En ella se habla de lo común que es reducir todo un país a una simple historia y eso puede provocar malentendidos e ideas erróneas e incluso ofensivas sobre otras culturas. Eso me ha dado mucho en qué pensar, sobre todo porque a veces leemos titulares en la prensa sobre países que nos son totalmente desconocidos y si no tenemos un gran interés por indagar más en el tema, ese titular será el que se quede grabado en nuestra mente. Eso nos pasa a todos y, con semejante bombardeo de información que recibimos cada día, nuestro mapa de conocimiento sobre otros países a veces queda reducido a lo poco que leemos en redes sociales o que escuchamos en el telediario a través de los años.

Esto es lo que debemos intentar arreglar al enseñar un idioma, ya que los alumnos vienen cada día con ideas preconcebidas y muchas de ellas distan mucho de la realidad de dichos países y sus culturas. La pregunta que deberíamos hacernos entonces es cómo podríamos utilizar estos conocimientos de forma que nos beneficie en el aula y diferenciar qué hay de verdad y exageración en todas estas ideas. Hay quien piensa que no se deben fomentar los estereotipos de ninguna manera dentro de las aulas. Esto viene de la mano con la propensión de los manuales de idiomas a fomentar estas ideas y a hablar poco de temas contemporáneos y realmente importantes dentro de la sociedad española. Tampoco encontramos muchas referencias a otros países hispanohablantes fuera de ciertas fiestas o comidas, lo cual reduce culturas enteras a dos ideas poco desarrolladas.

Otra opción sería enseñarles a partir de los propios estereotipos. Al ser probablemente lo que más conozcan sobre la cultura de estudio, podría resultar interesante su uso mediante elementos gráficos (cómics, imágenes, periódicos, etc.) para empezar un proceso de distanciamiento de la exageración a la realidad. Igual que en muchos otros aspectos de nuestra vida, tendríamos que realizar un proceso de deconstrucción de lo que ya conocemos para entender todo lo que subyace detrás. De esta forma también estaríamos ayudando a que los alumnos puedan desarrollar su espíritu crítico a la hora de analizar ciertos temas. Ofrecer una perspectiva realista de los estereotipos puede ayudar a que los alumnos se sientan más cercanos o adquieran empatía con la cultura que estamos intentando enseñar, lo cual es importante para crear una sensibilización frente a la comprensión de diferentes culturas.

El año pasado, durante mi año como auxiliar de conversación, esta misma situación se me planteó a la hora de exponer los estereotipos españoles a los alumnos. El libro de trabajo en los niveles básicos y principios del intermedio eran muy básicos en cuánto a exposición de cultura hispanohablante, aunque sin duda mejor de lo que me esperaba. Los de años más avanzados contenían mucha información actual sobre la situación del país tanto a niveles económicos, políticos y sociales. Sin embargo, aún tenían ideas poco actualizadas sobre la realidad española. Por eso pensé que la mejor manera de hacerles entender la diferencia que puede haber entre un estereotipo y un aspecto cultural era enfrentarles a los estereotipos de su propio país. Por supuesto, muchos conocían ya estas ideas, pero al tener que hacer el esfuerzo de explicármelas a mí (como extranjera), hicieron un esfuerzo consciente por separar lo real de la exageración. Además, muchas de las palabras que se adjudicaban a su país eran meramente culturales, como Sonrisas y lágrimas o Mozart, pero otras podían ser ofensivas. Eso dio lugar a un largo debate en el que desgranamos diferentes aspectos de la sociedad austriaca y la española (véase flamenco, la siesta, que los españoles son vagos, fiesta, etc.) y ahondar un poco más en qué es cierto y qué no.


Al final resultó una clase muy interesante y productiva. Los alumnos estuvieron participativos en todo el proceso y les resultó muy interesante averiguar más curiosidades sobre España. Al relacionarlo también con las ideas preconcebidas que hay sobre su propio país, muchos entendieron mejor los sentimientos contraproducentes que pueden surgir al entender la cultura de todo un país con ideas tan poco elaboradas e incluso ofensivas. Eso solo les hizo empatizar más con la problemática y al final, todos salimos con más información de esa clase, ya que ellos también me explicaron muchos detalles sobre Austria que poco tienen que ver con los estereotipos de su país. ¿Y tú qué piensas? ¿Cómo crees que podrías tratar este tema en el aula de lenguas extranjeras? ¡Un saludo!

 

Bibliografía consultada: