¡Hola
a todos! Bienvenidos de nuevo a mi blog. Esta semana hemos tenido la
oportunidad de presentar tanto mis compañeros como yo diferentes temas
propuestos y ha sido una experiencia muy interesante. Precisamente la
diferencia de materiales y temáticas lo hizo más enriquecedor, así como aportar
cada uno nuestras experiencias con el idioma y las distintas culturas en las
que nos hemos especializado. En mi caso, mi presentación se llama “El inglés como lengua franca en la Unión Europea”. Se
trataba de investigar si el recientemente culminado Brexit podría afectar de
alguna manera al uso del inglés dentro de la Unión Europea, así como a su
estatus la lengua franca. Además de estudiar qué efectos podría tener este
cambio en la enseñanza de idiomas, que en la actualidad está completamente
dominada por el inglés.
Por supuesto, esto no fue
siempre así. Como ya explicaba en una entrada anterior, el idioma al que sustituyó
el inglés fue el francés. Desde el siglo XVIII, en el que se convirtió en
lengua de la diplomacia, el francés había revolucionado todos los ámbitos imaginables.
Esto sucedió con un mayor impacto debido a la Ilustración y la Revolución francesa,
que ayudaron a crear un mayor interés por la lengua y a propagarlo de forma más
inmediata. Esto no impide que el poder del Reino Unido crezca durante el siglo
XIX, debido a la revolución industrial y al auge económico que sufrieron.
Además de la independencia de los Estados Unidos y la enorme evolución que
sufre el país en todas las esferas.
Durante el siglo XX el
patrón continúa siendo ascendente. La popularidad de EEUU se consolida, así como
su papel como potencial mundial. El inglés se convierte en la lengua más
popular y se introduce en los sistemas educativos europeos. En España ya sabemos
que esto sucede en los años setenta, pero en muchos otros países el inglés ya se había convertido en el primer idioma de enseñanza, como puede ser Alemania o los países nórdicos. Otros, sobre todo en la zona oriental de Europa, tras el desplome de la URSS, también pasaron del ruso
como segunda lengua extranjera al inglés. No era la que preferían, ya que
consideraban el alemán más útil, pero al final esa no era una lengua tan
esencial para comunicarse en los organismos internacionales.
En una institución como
la Unión Europea, la lucha por llegar a ser las lenguas de trabajo no fue
sencilla. Francia quiso ser la única lengua de trabajo cuando se crearon las
Comunidades Económicas Europeas (CEE), como lo venía siendo hasta ese momento. Sin
embargo, la entrada del Reino Unido en los años setenta hizo que fuese
imposible. Por otro lado, el alemán tenía un número de hablantes mayor que el
francés, por lo que tampoco podía quedar fuera de la lista. Por tanto, para
evitar mayores conflictos, las tres se quedaron como lenguas de trabajo. Claramente
la elección de una sola lengua sería ventajosa en relación con la facilidad que
conllevaría aprenderse solo una lengua o al ahorro económico que supondría,
pero también le daría demasiado poder al país de cuya lengua es el idioma
oficial.
La importancia del inglés
es mucho más compleja de lo que pueda parecer a simple vista. Por un lado, es
una herramienta que nos ayuda a comunicarnos con personas de otros países que
no comparten nuestra lengua materna. Nos ayuda a conectar con mucha gente de
diversas culturas. Por otro lado, también invisibiliza otras lenguas
minoritarias que tienen el mismo derecho a ser representadas. Robert Philipson,
un investigador del imperialismo inglés y su efecto en la lengua decía que no
debemos catalogar el uso del inglés como una herramienta neutral, ni olvidar que
el inglés es la lengua más hablada del mundo por una razón. Sus palabras eran: “Reference to English as a lingua franca generally
seems to imply that the language is a neutral instrument for ‘international’
communication between speakers who do not share a mother tongue […]. Labelling
English as a lingua franca, if this is understood as a culturally neutral
medium that puts everyone on an equal footing, entails not merely ideological
dangers, it is simply false” (Philipson, 2008).
Tras el referéndum en el
que el Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea, una de las mayores incógnitas
fue si el inglés seguiría siendo un idioma oficial en sus instituciones. Menos
de un 1% de la población europea lo tendría como lengua materna, por lo que
muchos se preguntaban si su estatus dentro de nuestras fronteras era
justificado. Aún así, no debemos olvidar que tanto Malta como Irlanda tienen el
inglés como idioma, a pesar de haber escogido el irlandés y el maltés como
lenguas oficiales de sus respectivos países. Para que el inglés dejase de ser
lengua oficial, todos los países tendrían que votarlo unánimemente, lo cual es
muy improbable. Por otro lado, también se ha disipado la duda de si dejaría de
ser un idioma de trabajo. Lo cierto es que la relevancia del inglés va mucho
más allá del Reino Unido y una institución tan relevante como la UE necesita
poder comunicarse con el resto del mundo. No se puede negar que es el idioma
más popular e importante tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y está
demasiado arraigado en nuestras instituciones.
Esto no impidió que se
crease un conflicto por ocupar la posición del inglés. Sin embargo, pocos
países estarían de acuerdo con tener solo el alemán y el francés como lenguas
de trabajo. No son tantos los que lo dominan fuera de sus fronteras y muchos no
tendrían la misma habilidad a la hora de comunicarse. Además, el inglés podría
ser una opción más justa para todos, ya que ahora ningún país lo tendría como lengua
oficial. Esto evitaría un clima de tensión entre muchos países y podría
resolver la situación de una manera equitativa.
Si nos preguntamos qué
sucedería con la enseñanza, tampoco habrá muchos cambios. Al menos, no en un
corto plazo. Según EUROSTAT el inglés es la lengua más estudiada en la Educación
Primaria como primera lengua extranjera. Un 98% de estudiantes frente al 33%
que estudian francés. En la Educación Secundaria, un 94,7% frente al 22,3% del
español. Esto se une a los esfuerzos económicos de la UE por fomentar su
estudio, a pesar de que es un proceso muy lento. Sin embargo, la dificultad
para conseguir el dominio del inglés en la escuela también promueve la demanda
de academias de inglés, clases extraescolares, etc. Por tanto, se cree que es
muy difícil que el inglés desaparezca en estas etapas. No tanto así en la
enseñanza superior, ya que no sabremos que sucederá con becas como el ERASMUS o
la facilidad que habrá en los movimientos o solicitud de visas. Es posible que
ya no sea un destino tan atractivo.
El British Council ha
elaborado un informe muy interesante sobre la demanda que tendrá el inglés
hasta el 2025. Consideran que el inglés está demasiado presente en nuestras
vidas, además de su facilidad para aprenderlo y lo necesario que es para muchos
ámbitos. Por tanto, sería absurdo pensar que el inglés está
exclusivamente ligado a la presencia del Reino Unido en la UE. Su influencia va
mucho más allá de sus fronteras. Además de que, en la actualidad, ningún otro
idioma europeo o extranjero, como el chino mandarín, tienen las posibilidades
tanto políticas como culturales de sobrepasar al inglés. Está claro que en gran
medida es el poder económico el que influye en estas situaciones, pero son
otros muchos aspectos los que llevan a un gran número de personas a querer
estudiarlo.
¿Y tú qué piensas? ¿Crees
que el inglés dejará de enseñarse pronto y que el Brexit puede tener algo que
ver? ¡Hasta luego!
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• British Council (2018): The Future Demand for English in Europe: 2025 and beyond.
• Fernández Vítores, David (2012): El inglés como lengua franca en la Unión Europea: una política lingüística por defecto.
• Instituto Cervantes (2019): El español: una lengua viva.
• Melvina, Melvina (2018): The Future of English after Brexit in European Union.
• Modiano, Mark (2017): English in a post-Brexit European Union.
• Modiano, Mark (2009): Inclusive/exclusive? English as a lingua
franca in the European Union.
• Pérez Urdiales, Sonia (2019): El
multilingüismo existente en la Unión Europea y el papel del inglés post-Brexit.
•
Philipson, Robert
(2008): Lingua franca or lingua frankensteinia? English in European integration
and globalisation.


Hola Vania, me parece muy interesante el tema de tu presentación. Con respecto a la pregunta que planteas, realmente me parece muy poco probable e incluso imposible que desaparezca el inglés la enseñanza del inglés.
ResponderEliminarEs un idioma que ya está implantado a nivel internacional y como bien dijiste es fácil de aprender. Es el idioma que más nos permite relacionarnos con otros países que sea en el ámbito personal o profesional e imagino muy mal elegir otro idioma, que se tenga que implantar y que llegue a tener la influencia que tiene el inglés hoy en día.
El Reino Unido no es el único responsable de la influencia que tiene el inglés en muchos ámbitos sino también los Estados Unidos.
La verdad es que no creo que el Brexit ni nada pueda cambiar que el inglés sea la lengua que domina el mundo.
¡Saludos!