miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿Cómo se puede gestionar el plurilingüismo y el multiculturalismo en las aulas?

¡Bienvenidos de nuevo! Durante la última semana hemos empezado un nuevo tema. En esta ocasión sobre el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER). Puedo decir con bastante seguridad que mis compañeros y yo conocemos algunos de los aspectos que supone, como los niveles en los que está dividido y lo que se espera de cada uno de ellos, pero desde luego, no lo conocíamos con la profundidad con la que lo hemos visto ahora. El Marco Europeo contiene mucho más de lo que pensaba. Además, para profundizar un poco más en esto, hemos empezado a completar una actividad que consistía en diseñar un curso de idiomas, con un objetivo específico. Mediante este curso, deberíamos crear tareas adaptadas a diferentes niveles y usar los diferentes descriptores que aparecen en el Marco Europeo para especificar al máximo la actividad.

Además de todo esto, se mencionó un tema que me resultó especialmente interesante: el multiculturalismo en las aulas. Esto es algo inevitable dentro de un centro con cientos de alumnos, pero lo es más cuando la movilidad entre países es cada vez más grande, así como la migración. Una sociedad cada vez más globalizada supone una mezcla cada vez mayor de culturas e idiomas que deben aprender a convivir juntas. Entonces se nos plantea una serie de cuestiones que debemos aprender a integrar en las aulas. En primer lugar, el sentido de la multiculturalidad, es decir, que los alumnos comprendan el alcance de las diferencias y las similitudes que puede haber de una cultura a otra. Por otro lado, el multilingüismo. Otras culturas suelen venir de la mano con otros idiomas, al menos en gran parte de los casos. Eso supone una barrera inicial, en caso de que el alumno desconozca el idioma vehicular de la escuela, por lo que es necesaria una ayuda extra para ayudar a integrarle.



Una opción para empezar a incluir todas estas identidades culturales en una clase puede ser añadir en la programación actividades transculturales. De esta forma, los alumnos pueden aprender a ser conscientes en profundidad de lo que significa otra cultura. En el caso de la enseñanza de lenguas extranjeras sucede algo parecido. Es importante que reconozcamos todos los idiomas con los que contamos en el aula, ya que los alumnos que tengan otro idioma nativo distinto tendrán una base diferente a la hora de aprender uno nuevo. Por eso, no tiene sentido despreciar ese conocimiento, sino usarlo como punto de encuentro de diversas culturas que promueva un ambiente de conciliación y respeto. Además de reconocer el valor de la cultura de esos estudiantes, que sin duda forma parte de su identidad y que le hará sentirse integrado como un igual entre su grupo de clase.

Lo que sí puede suponer un problema es tratar de enseñar una lengua a un número de personas que no comparten el idioma nativo. Esto lo podríamos ver en la Escuela Oficial de Idiomas en una clase de español para extranjeros. ¿Cómo podemos enseñar desde cero en una clase dónde todos provienen de lugares diferentes? Por supuesto, aquí es indispensable que el profesor promueva el conocimiento de las diferentes culturas que la componen y no es tan extraño ver actividades en las que cada uno tiene que presentar a sus compañeros un tema relacionado con su país de origen, o traer una comida típica, etc. Sin embargo, para que la comunicación fluya se debe enseñar cuánto antes las instrucciones más básicas, de forma que los estudiantes puedan entenderlas rápidamente. Con más frecuencia que en otros casos, debemos asegurarnos de que nuestro estudiantado esté comprendiendo todas las partes de la explicación y para ello a veces son necesarias referencias visuales o pedirles que ellos mismos intenten explicarlo en la lengua de destino.

También conviene tener previsto la comunicación entre los propios alumnos, ya que no podrán comunicarse entre sí a no ser que compartan la lengua materna. Para ello es importante el uso constante de ejemplos de lo que esperamos de ellos, dar instrucciones claras de las actividades que puedan consultar siempre que quieran, fomentar actividades entre ellos para que se conozcan un poco más... Lo cierto es que es esencial reconocer y permitir el uso de sus lenguas de origen porque el alumno va a establecer conexiones tanto lingüísticas como culturales con la lengua que está aprendiendo. Es fundamental no dejar a un lado estos aspectos porque forman parte de su identidad y nos ayudará a crear un ambiente más enriquecido a largo plazo.

Por tanto, nos damos cuenta de que situaciones de este tipo podemos encontrárnoslas en muchas formas y contextos. Puede ser tanto un número de alumnos reducido que ha emigrado a España y forma parte de un centro educativo español, una clase de alumnos que están aprendiendo español y vienen todos de países diferentes, etc. Lo importante es saber reconocer la situación en la que nos encontramos y actuar en consecuencia. No debemos olvidarnos de ese alumno, ni de su cultura y lengua de origen, ya que eso forma parte de su identidad y si no reconocemos eso, no estaremos reconociendo al alumno en su totalidad. Pero ahora me gustaría saber qué pensáis vosotros. ¿Tenéis alguna idea sobre cómo incluir estas culturas en el aula? ¿O actividades que sirvan para ayudarnos a crear un ambiente de respeto dentro del contexto plurilingüe? ¡Os leo en los comentarios!


Bibliografía consultada

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